El año está siendo “sonado”. Como hemos anunciado, esta semana no hemos podido “convocar” la tertulia radiofónica. Los medios técnicos y humanos están sobrecargados, esperamos que la semana que viene, ya en plena Semana Santa, podamos “recuperarnos” y compartirla en familia.

Por tanto, esta reflexión sobre la situación se iba a quedar amontonada, al menos, la colgaré, aunque sea corta, más que nada por respeto a esos que yo llamo, “los ausentes de este año”.

¿Quiénes son? Aparte de los desfiles en las calles, quedan como ausentes del primer plano, esos colaboradores puntuales de cada Semana Santa, pregoneros, pintores de carteles, músicos, amigos que volvían a Málaga esos días “sólo” por estar en “su” Semana Santa, la de ellos, que aun siendo la misma que la nuestra, ellos en su lejanía la sienten con otra intensidad, ni mejor ni peor, sino diferente. Y así, tanto otros que no enumero por no caer en el desacierto y la torpeza de olvidar a algunos.

Cómo ejemplo, simplemente por la cercanía personal, ver como la ilusión que el pintor de este año de “nuestro cartel”, José Florido, se había empleado,  se ha visto defraudada por las circunstancias, como tantos otros, es injusto y desolador.

Estos ausentes, van a recordar este año con mayores rasguños en su corazón que los demás, porque son siempre gente de bien que se entrega a esa labor de pregonar, bien de palabra, por escrito o en cualquier otra forma de colaboración, con el corazón en la mano.

Gracias a ellos, aunque no hayamos podido oírlos, verlos o disfrutarlos. Ellos contribuyen a hacer grande la Semana Santa, aportando granitos de su arte y su buena voluntad.

Nos hacen olvidar también a esos desalmados que aprovechan estas circunstancias adversas para lo que ellos creen su propio beneficio, hablo por ejemplo de los que robaron en la casa hermandad de la Archicofradía del Huerto de Málaga, o los que intentan minusvalorar esta celebración, y no me he equivocado al poner «celebración», pues al rito cristiano de rememorar la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, le agregamos ese punto de alegría de esta tierra, el que hace que podamos resistir, palabra muy de moda, casi todo lo que nos echen encima.

Con esto, lo voy a dejar, sólo recordar a esos otros ausentes, esos a los que el maldito bicho se ha llevado, que quedaran para siempre en la memoria cofrade, y a los que aun tiene postrados y contagiados, a los que deseo una pronta recuperación. Espero que la próxima semana, podamos encontrarnos… en la radio y más delante, físicamente.

                           Gracias, y yo,  Pepeprado, me despido…

                           hasta la próxima semana… o al menos, eso espero.