Stmo. Cristo de la Humildad en el denominado «tronódromo». Foto Pepe Pastor

La publicación de los “horarios e itinerarios procesionales de la Semana Santa de Málaga 2019 aprobados por los preceptivos órganos de la Agrupación de Cofradías”, era un presagio de lo que acontecería en tal semana. Llegó la información tarde, mal e incompleta . Con numerosas rectificaciones a medida que íbamos quitando hojas al calendario.

Cuando ya todo se ha consumado, ha llegado el momento del análisis sensato y sosegado. Hay que hacer balance de sumas y saldos e incluso de situación. Valorar si el esfuerzo de unos pocos, sólo ha servido para cabrear, crispar, indignar o decepcionar a una muchedumbre. Algunos van a pasar a la historia, como era su objetivo, pero no con la trascendencia que tantas veces habían lucubrado sus mentes.  Puede ser que esto, también haya sufrido un cambio de su sentido.

Hay tanto que escribir, que me cuesta valorar tanto vaivén, de manera justa y eficaz en tan pocas líneas. Porque como decía mi admirado don Manuel Alcántara, “que en gloria esté, como está en gloria literaria”, “siempre he escrito a mi propio dictado”.

Nuestro Padre Jesús de la Humillación a su paso por la nueva tribuna. Foto Pepe Pastor

Vimos a los cortejos perdidos en un eterno y zigzagueante recorrido oficial, lleno de curvas y recovecos que finalizaban en un desangelado “tronódromo”, con la línea de meta en una torre fantasma: la torre sur. Muchas cofradías, debido a la longitud y al número de horas de sus itinerarios, iban goteando nazarenos a medida que se aproximaban a sus templos o casas hermandad. Los abonados – no hay que olvidar que una gran mayoría de abonados somos cofrades-, cabreados, llegando al grado superlativo de este estado emocional negativo, dependiendo del sector y del sorteo que le había tocado -salvo algún reducido grupo que ha mejorado su visión y unos pocos  enchufados -que raro por estos confines- que nunca han podido ver los tronos como los han apreciado este año. El público de a pie, por ser está extremidad el mejor bien que tienen para ver procesiones, sin saber dónde y cómo acudir, al está encerrado en una “ratonera” -palabra, que como se dice ahora en esto tiempos modernos fue “trending topic” en los corrillos cofrades-. Tampoco la estética ha salido bien parada, se han perdido muchos enclaves que eran bellas señas de identidad de nuestra Semana Mayor, sobre todo esa entrada grandilocuente en la tribuna oficial de nuestros tronos -la hemos cambiado por una entrada distraída y apretada a una pared  en alquiler-, la espectacular imagen de la calle Larios tocada al fondo por la Equitativa, la doble curva de calle Granada, …

Stmo. Cristo de la Redención. Abajo la cabeza de procesión Del Paso y La Esperanza y Nuestro Padre Jesús de la Misericordia entrando en tribuna. Fotos Pepe Pastor

Quizás he podido vivir una de las Semanas Santas más triste de mi vida. La lluvia ha contribuido con esto, al deslucir el Miércoles Santo y Jueves Santo – en el que se vivieron momentos de gran tensión e incertidumbre-, una Semana Santa más que pasará a los anales por ser incompleta entre otras cosas. Pero las cuestiones meteorológicas no están en nuestras manos modificarlas. Nunca podremos conocer fehacientemente, si la lluvia del pasado Jueves Santo benefició más que perjudicó a las cofradías que decidieron realizar sus desfiles procesionales. Digo esto, porque en Atarazanas pudimos ver un síntoma de lo que podía haber sido una gran convulsión, si nuestro Jueves Santo hubiera relucido más que el sol, como así lo define el dicho popular. Afortunadamente, “no pasó nada porque Dios no quiso”, ya que la zona,  comprendida por calle Martínez, Atarazanas y Torregorda, era un autentico despropósito. Una cosa es lo que nos venden y otra son los hechos. Se crearon pasillos y zona de evacuación para ser ocupadas por público y terrazas de bares que habían conquistado esos espacios, los cuales no desalojaron  ante la petición de unos jovencitos  acreditados, que educadamente se lo rogaban.  La vallas fueron apareciendo a medida que los santos días avanzaban, eso si en toda gama de modelos, y lamentablemente, nadie que pusiera algo de orden con autoridad. ¿Esto es seguridad, esto es comodidad,…?

Quedémonos con las cosas que suman; se han conseguido logros importantes como la segunda puerta de la Catedral, mayor respeto hacia los cortejos, el menor tamaño de la tribuna oficial,…Y  además, queda menos para que terminen las eternas obras del Metro.

Ntro. Padre Jesús de La Soledad subiendo la rampa de la Catedral. Foto Pepe Pator

El presidente, su junta de gobierno con la amplia corte de acólitos y los hermanos mayores -sobre todo aquellos firmantes que han contribuido al cambio sin el consentimiento de sus cabildos-,  tienen que hacer un riguroso examen de conciencia, y hacer partícipe de una decisión de esta envergadura al mayor número de cofrades.

Tenemos tiempo, ahora algo más de experiencia y buena disposición para consensuar.

Paco Villasana

Sábado de Pasión 2019

P.D. Hablando de Sábado de Pasión, hay que trasmitirle a la autoridad eclesiástica pertinente, que los malagueños no somos hijos de un dios menor: “Tooó por iguá”